Luis Cabezudo

Una semana después de volver de un breve viaje en el que he podido asistir a eventos y exposiciones

Luz azul y roja

Dos años después

Hace dos años asistí a la inauguración de la exposición de Barry Flanagan en Waddington Custot Gallery, Londres y en Ikon Gallery en Birmingham.

Mi trabajo fue entregar de mano de mi colega Jessica Sturgess un archivo de obras originales -cerámica, pipe cleaners, estructuras de metal, ceras y dibujos- realizadas en la última época de su vida y que están en su estudio de Ibiza, Santa Eulalia.

Son muchas piezas y algunas inéditas que aún no se han llevado a la fundición por respeto a su memoria y conservando el legado que mantiene Barry Flanagan Estate.

La obra de Barry es muy extensa y puede ser consultada en un site muy completo pues tiene mucha literatura y artículos publicados durante su carrera como artista de gran éxito en vida y después de su fallecimiento.

Una semana después de volver de un breve viaje en el que he podido asistir a eventos y exposiciones en Madrid, trato de digerir la información que va filtrándose. Queda siempre ese inevitable criterio de la vista de un daltónico que desde muy pequeño he transmitido en pinturas y que determina mi vida y estudios.

En el año 1995 expongo los Cuadriloscopios -de los que Barry Flanagan compró cuatro piezas- hago una invitación en forma de gafas con un plástico color azul y el otro rojo. 

Cuando ves la exposición las pinturas se vuelven volúmenes y se crea una efímera sensación de espacio colorido. 

Es lo que llamo aberración cromática y que luego he seguido desarrollando en diferentes series hasta llegar a los patrones erráticos y La Caligrafía de las Figuras.

La longitud de onda de la luz infrarroja y la ultravioleta nos hace ver la realidad que nos rodea. Hay distintas longitudes y unas nos afectan en distintos sentidos y otras no las percibimos directamente. Pero todo este vibrar afecta a nuestra vida. En este momento El Sol empieza a despertar de su ciclo de manchas, actividad magnética que es visible a través de filtros y sobre todo afecta a todo lo que se mueve en este planeta.

La luz azul y roja nos hace ver y sentir calor o frío, pero también su longitud de onda tiene una función en los sensibles aparatos visuales de animales e insectos cuando son atraídos por flores o en la visión nocturna para detectar calor.

Temas muy complejos de los que la Ciencia se ocupa y que yo solo desarrollo en la combinación a la hora de pintar y mezclar. Por ejemplo en esta caligrafía en una pantalla retroproyectada con un lápiz digital y un programa informático.

Durante esta semana he visto que las gafas de tres dimensiones no han variado mucho que todo lo que se llama realidad aumentada o 3D no ha avanzado más que en los dispositivos móviles y algunas complicadas redes de juegos en los que con una pantalla retroiluminada puedes hacer una ilusión de realidad virtual.

La caligrafía es un trazo que se mueve con diversos colores que se entremezclan y aparece como un intento de expresión de algo que aún no está nombrado pero que existe. “Todo lo que podemos imaginar ya existe” es algo arriesgado de defender pero todo lo que podemos nombrar ya está muerto.

Está siendo un tiempo convulso y asuntos dramáticos producidos por egos mediáticos afectan a cada día. Vaya a ser que este nuevo Ciclo Solar barra con una lengua cualquier rastro de lo conocido por este ser humano que manipula ciertas cosas. Pocas. 3.6 billones de años que se pueden ver en una roca en Australia. Sin rastros de antropoceno ni vidas que conozcamos.

Dejemos a La Ciencia que estudie según su método pero mi trabajo tiene su criterio y mi experimento no se mantiene en la observación aunque si se inspira en leyes físicas como el Principio de incertidumbre o la Hipótesis de Riemann, algunas lecturas y estudios que llevo a los patrones erráticos.